viernes, 7 de agosto de 2020
Programa en vivo 6-8-20
Por Claudia Lobos (Chile)
Ayer tuvimos un entretenido encuentro con muchas Dears del mundo enviando saludos y cariños. Lamentablemente no pudimos realizar la conexión con la Dear Angélica Merino de México por problemas de Internet, no obstante, quedará pendiente para el futuro. También saludamos al lindo país de Bolivia por su independencia. Nombramos a Dimashmanga para quien le guste las historietas japonesas y lo quiera adquirir. Conversamos sobre el Blog de “La Era Dimash”, que ya está disponible para que lo puedan encontrar. https://laeradimash.blogspot.com/ Y ya al terminar, la Dear Paola nos sorprendió con una hermosa invitación para los que quieran participar mostrando en un video, los trajes típicos de cada país con una canción tradicional, no mayor de 30 segundos para hacer algo bonito y todos aprendamos de nuestras culturas. Están todos invitados a ver el programa si se lo perdieron o si bien lo quieran volver a disfrutar https://www.facebook.com/laeradimash/videos/323389212142649/
Un abrazo
miércoles, 5 de agosto de 2020
LA ERA DIMASH por Carlos Rivadeneira
Por primera vez en mi vida experimento la sensación de atravesar una
circunstancia que me aproxima a fuerza de una expansión mundial a personas de
cualquier punto del planeta, el contexto pandémico internacional y cada uno de
sus resultados nos ha enfrentado desde su comienzo con situaciones que derivan
de sentimientos poco propicios: miedo, angustia, paranoia e incertidumbre. No
estábamos preparados para enfrentar una epidemia viral y conllevar las tristes
consecuencias que son de público conocimiento como el desempleo y las crecientes
defunciones en numerosos países. Se me ocurre la frase de Jorge Luis Borges: “no
nos une el amor si no el espanto”… Y sin embargo una energía unificadora que se
contrapone a todas estas emociones descritas surge a través del arte y nos eleva
a otros planos… En 2018 conocí un artista de manera ocasional pero sumamente
fortuita para quien es un apasionado de la música como lo soy, el circuito
inicial fue el que probablemente muchos siguieron como una serie de eventos que
iban desde el asombro a la incredulidad y el regocijo. Un primer encuentro con
una canción francesa llamada “S.O.S.”, la cual admito haber oído no menos de
quince o veinte veces de manera consecutiva para intentar comprender la
experiencia visual y sonora que me brindaba ese intérprete, el profundo impacto
y la emoción perduran aun en el recuerdo. “Sinfull Passion” fue el golpe de
gracia y la confirmación definitiva de que estaba frente a un prodigio de
características absolutamente fuera de lo común y que en lo personal no había
escuchado hasta ese momento. El resto del camino fue sencillamente majestuoso y
me llevó a través de cada una de sus interpretaciones hasta el día de la fecha,
como bien decía al principio en plena cuarentena, mientras escribo estas
palabras. Así entonces de las penumbras que impone esta enfermedad, enemigo
invisible que nos acosa, nos encontramos con sentimientos puros, prístinos que
nos unen en armonía con aquellos que ni conocemos ni entendemos por su idioma,
porque Dimash queridos amigos, ha logrado derribar todo tipo de barreras:
fronterizas, sociales, generacionales, intelectuales, artísticas y culturales;
porque no solo se ha valido de su inmenso talento lo cual sería suficiente ya
que estamos ante una voz de propiedades musicales sin precedentes, sino que
además expresa en cada presentación valores tales como la humildad, el respeto,
la simpatía y la simpleza, valores que lamentablemente en nuestros tiempos
escasean tanto dentro como fuera del escenario. Y entre quienes lo admiramos
también y gracias a su ejemplo, estas emociones se han extendido como un anti
cuerpo frente a las dificultades propias de nuestra vivencia actual, porque nos
contagia el hecho de estar frente a un virtuoso que roza lo celestial pero que
enfatiza en todo momento su condición terrena y sencilla, porque de pronto toda
esa buena energía sirve de combustible para empatizar con lo productivo, físico
y espiritual; porque además se han disparado las motivaciones y los sueños de
una legión de seguidores que comparten una misma cantidad de síntomas: la
pasión, el amor y el respeto por el artista y todo lo que implica su obra.
Entreveo que la cristalización de ese sueño se ve reflejada en la concepción de
esta radio. Estamos ante una situación única la cual marcará un antes y un
después en el terreno de la salud mundial, pero deberíamos emerger como una
nueva sociedad fortalecida en los mejores y más necesarios aspectos
humanísticos. A esperas de una pronta solución, de las cenizas de esa vieja
Tierra la obligación de enfrentarnos a un nuevo amanecer sería menester. O a una
nueva era. Para muchos posiblemente a La Era Dimash.
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