Una interpretación personal sobre el nuevo videoclip de Dimash Qudaibergen
Hay canciones que emocionan desde el primer acorde. Otras nos cautivan por la profundidad de su letra. Pero, de vez en cuando, aparece una obra que nos invita a detenernos, observar cada detalle y descubrir que quizá el verdadero mensaje no está solamente en la música, sino también en las imágenes.
Eso fue exactamente lo que me ocurrió al ver AQERKE, la nueva versión que Dimash Qudaibergen realizó de una antigua canción tradicional kazaja.
Oficialmente, AQERKE es una canción popular de amor. Su letra está dedicada a una joven llamada Aqerke y habla de admiración, ternura y afecto. Sin embargo, mientras avanzaba el videoclip, una pregunta comenzó a surgir una y otra vez en mi cabeza:
¿Y si Dimash no estuviera cantándole solamente a una mujer? ¿Y si, al mismo tiempo, estuviera cantándole a Kazajistán?
Quiero dejar algo muy claro desde el comienzo. Lo que comparto en estas líneas no es una explicación oficial del videoclip, ni pretende afirmar cuál fue la intención de Dimash. Es simplemente una interpretación personal, nacida de observar atentamente cada escena, de leer la letra y de conocer el enorme compromiso que el artista siempre ha demostrado con la difusión de la cultura kazaja.
El videoclip comienza con una escena aparentemente sencilla, pero profundamente simbólica.
Una mujer mayor cose con paciencia una bandera de Kazajistán. A su lado, un hombre interpreta la dombra, el instrumento nacional por excelencia, mientras varios niños observan la escena.
No vemos una historia de amor.
Vemos una tradición.
Vemos una cultura que pasa de una generación a la siguiente.
La bandera todavía no está ondeando. Está siendo confeccionada.
Y esa imagen, para mí, representa algo mucho más profundo que un simple comienzo: representa el nacimiento de una identidad, el legado que los mayores entregan a quienes vienen detrás.
A partir de ese momento sucede algo extraordinario.
La bandera jamás vuelve a quedarse quieta.
Viaja en la espalda de un ciclista.
Acompaña a un caballo.
Luego aparece un jinete cabalgando con ella por la estepa.
Más tarde navega sobre una lancha.
Recorre caminos.
Aparece en distintos medios de transporte.
Se hace presente incluso sus colores en una mochila.
Y finalmente termina en las manos de Dimash, frente a miles de personas que lo observan desde el estadio de Aktobe.
Mientras veía esa sucesión de imágenes, tuve la sensación de que la verdadera protagonista del videoclip era esa bandera.
No permanece inmóvil porque la cultura tampoco permanece inmóvil.
Viaja con su pueblo.
Cruza generaciones.
Encuentra nuevos caminos.
Y finalmente llega al mundo entero.
Esa idea me llevó a pensar en una frase que, aunque Dimash nunca pronuncia, siento que resume perfectamente el espíritu de esta obra:
"Esta canción pertenece a mi pueblo. Yo la recibí como herencia y ahora la comparto con el mundo."
Quizá sea solamente una interpretación.
Pero cuesta no sentir algo parecido cuando se observa la enorme presencia de los símbolos nacionales durante todo el videoclip.
Hay otro aspecto que me llamó profundamente la atención.
Mientras escuchamos una melodía heredada del folclore kazajo, vemos bicicletas, teléfonos celulares, camionetas, lanchas, avionetas y un estadio completamente moderno.
Dimash compra flores utilizando un teléfono móvil.
Luego las entrega a distintas personas durante su recorrido.
La tradición convive naturalmente con la modernidad.
Nada parece entrar en conflicto.
Es como si el videoclip quisiera decirnos que una cultura puede evolucionar, adaptarse a los tiempos y seguir recorriendo el mundo sin perder jamás su esencia.
También resulta imposible ignorar la elección del lugar.
Gran parte del videoclip fue filmada en Aktobe, la ciudad natal de Dimash.
Además, la propia letra menciona los ríos Oyil, Zhem y Sagyz, todos vinculados al oeste de Kazajistán.
Más que un simple escenario, Aktobe parece convertirse en un homenaje al lugar donde nació el artista y donde también se encuentran muchas de las raíces culturales que hoy comparte con millones de personas alrededor del planeta.
Las flores también aparecen una y otra vez.
Dimash las compra.
Las lleva consigo.
Las entrega durante el camino.
Y finalmente termina de pie sobre una plataforma completamente rodeada de flores.
Quizá representen gratitud.
Quizá respeto.
Quizá la belleza de una cultura que desea compartir con el mundo.
Como toda obra artística, cada espectador encontrará su propia respuesta.
El caballo merece un párrafo aparte.
Primero aparece casi como una figura imaginaria acompañando a una bicicleta.
Después se convierte en un caballo real montado por un jinete que lleva orgullosamente la bandera kazaja.
Dentro de la tradición nómada, el caballo representa libertad, fortaleza, historia e identidad.
No es solamente un animal.
Es uno de los grandes símbolos del pueblo kazajo.
Y entonces aparece otro detalle que resulta imposible pasar por alto: el color blanco.
Al finalizar el videoclip, prácticamente todo el público viste de blanco.
La imagen transmite una sensación de serenidad, pureza y esperanza.
En la cultura kazaja, el blanco posee precisamente ese significado simbólico: está asociado con la honestidad, la pureza, la bendición y los buenos deseos.
Incluso el propio nombre Aqerke comienza con la palabra "Aq", que significa "blanco".
No existe una explicación oficial que confirme que esa haya sido la intención del videoclip.
Pero cuesta creer que una presencia tan marcada de ese color sea completamente casual.
Y entonces llega el momento final.
Miles de personas levantan sus teléfonos.
Dimash recibe una bandera.
Se la coloca sobre los hombros.
La abraza.
La levanta hacia el cielo mientras continúa cantando las últimas palabras de la canción.
Y en ese instante aparece la gran pregunta.
¿Quién es realmente Aqerke?
¿Una mujer?
¿Un recuerdo?
¿O una hermosa metáfora de la propia patria?
Quizá nunca exista una respuesta definitiva.
Pero, personalmente, siento que ambas interpretaciones pueden convivir.
Creo que Dimash no modifica el sentido original de esta antigua canción popular.
Lo amplía.
La convierte también en un homenaje a su tierra, a sus raíces, a sus antepasados y a la cultura que lo vio nacer.
Mientras más veces observaba el videoclip, más comprendía que quizá el verdadero protagonista no fuera Dimash.
El verdadero protagonista parece ser Kazajistán.
Dimash simplemente nos toma de la mano y nos invita a recorrerlo.
Nos presenta a la mujer que cose la bandera.
Al músico que toca la dombra.
A los niños.
A los jinetes.
A los bailarines.
A las flores.
A las inmensas estepas.
A los ríos.
A su ciudad natal.
A su gente.
En definitiva, nos presenta aquello que más ama.
Por eso, al terminar el videoclip, me quedó una sensación muy difícil de explicar.
Más que una canción de amor, sentí que acababa de ver una carta de presentación de Kazajistán ante el mundo.
Una obra donde la música, la historia, la tradición y la identidad nacional se abrazan para recordarnos que las raíces no son un límite, sino el punto de partida desde el cual un artista puede llegar a todos los rincones del planeta.
Y quizás ese sea el mensaje más hermoso de AQERKE.
Que una canción nacida hace generaciones todavía puede emocionar al mundo entero cuando se interpreta con respeto, orgullo y un profundo amor por la tierra que la vio nacer.
Análisis de Paola Romina Profeta
.jpg)

.jpeg)
Pao!!! Expresaste detalladamente la que creo puede ser la interpretación de muchas de nosotras, las Dears de este precioso y muy amado príncipe nuestro llamadoDimash!! Muchas gracias!!
ResponderBorrarMuy interesante este análisis. Creo que a varias nos llamó la atención tantos detalles casi metafóricos que hacían referencia a su tan querido Kazakhstan.
ResponderBorrarLa creatividad de Dimash no tiene límites y siempre nos transmite mensajes que nos dejan pensando...
Gracias por compartir tu interpretación personal! 😊
Bellísimo comentario. Estoy segura de que si lo lee Dimash se sentirá muy orgulloso de las Dears que lo siguen, especialmente de su autora.
ResponderBorrarPaola, felicitaciones. Has plasmado en tan bellas palabras una profunda interpretación del significado de una canción, de lo que transmite, de los símbolos que manifiesta de forma altruista y que nos lleva a reflexionar sobre la visión que Dimash tiene de su gran amor que es Kazajistán.
ResponderBorrarOh Paola. Me alegra tanto que hayas explicado el contenido del videoclip. Pienso y siento lo mismo que tu. ¡Gracias por explicarlo tan bien. .
ResponderBorrar